Seguimos el sendero que tal vez ha sido trazado por una riada tormentosa, fugaz y turbulenta. Pisamos sobre esa tierra húmeda e inestable como si fuera a llevarnos al gran caudal del rio madre. Seguros de que ese atajo es el mejor camino. Y quién nos lo ha dicho? Quién nos ha convencido?
Siéntete lejos del suelo, moldea tus alas y batea con fuerza. Lo estás viendo? Que diferente es todo. Ves a donde va ese riachuelo? Y ves esa piedra que pensabas que barraba tu camino?
Sigue moldeando tus alas. Tal vez la próxima vez veas el otro lado del horizonte.