A veces nos bañamos porque nos apetece, o nos refrescamos para poder tener un descanso del ambiente caluroso y pegadizo. A veces es simplemente una distracción, o una gran diversión jugando con las olas. En otras ocasiones sabes que no tienes más remedio. Toca coger aire y, a sumergirse.
Dicen que darse un chapuzón es bueno, y además, si el agua está muy fría va bien para la circulación.
Pero, y si no quiero?? Levento un pie, me inpulso.. upa! Aquí estoy subida en el barco. Me voy a navegar!